La tensión se recrudece pese al presidente Bachar El Asad, por frenar las revueltas de sus opositores. Las protestas continúan y aunque el presidente anuncia ciertas medidas que den sensación de apertura del régimen. Mientras el Ministro del Interior sirio denomina de “insurrección armada” las revueltas contra el Gobierno. El Ministro declara que tras la insurrección está la organización de grupos salafistas.
Mientras miles de de personas han participados en Homs en los funerales de al menos ocho personas fallecidas. En Homs las fuerzas de seguridad y los matones del régimen llevan hostigando a las tribus armadas durante hace un mes. Ahora se han tirado a las calles y han matado a sangre fría a un buen número de civiles. Otro de los problemas con los que se encuentran son los francotiradores, algunas fuentes comentan que estos francotiradores son fuerzas leales al régimen. Los heridos tienen miedo de acudir a los hospitales por si son detenidos.
El cambio de gobierno que propicio El Asad y su promesa de abolir la Ley de Estado de Emergencia, que lleva en vigor 48 años, no ha sido suficiente para calmar el malestar en las calles. El presidente declaro que no permitiría lo que el llama “sabotajes”, es decir, las protestas orquestados por occidente.
En Siria, según organizaciones de derechos humanos hay un doble lenguaje; por un lado el presidente que promete reformas en respuesta a las demandas de su pueblo y el de los servicios de seguridad que acallan a los manifestantes con las armas de fuego con munición real.
Demasiados frentes abiertos en Oriente Medio.
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