A la tremenda catástrofe ocurrida el pasado viernes, un terremoto de 8,9 en la escala Ritcher le sucedió un enorme tsunami con olas de 10 metros de altura. Además, en estos momentos Japón se encuentra con un terrible problema, las explosiones de los reactores de la central nuclear de Fukushima y la fuga de radiación muy perjudicial para el ser humano.
Los datos que nos llegan sobre el tema es una explosión en el reactor número tres, que se sintió a 40 kilómetros de distancias. Hay problemas serios con la refrigeración o enfriamiento de los reactores, sobre todo en el número dos. Tras esta pasada noche, la central sufrió un estallido teniendo que evacuar urgentemente alrededor de 800 ingenieros, 50 técnicos siguen trabajando en ésta. El fuego del cuarto reactor está controlado.
En relación con la parte más humana, se ofrecen datos de más de 10.000 mil víctimas por el momento. Llevan cerca de unas 300 replicas. La ayuda humanitaria desplazada nunca había visto nada más aterrador. Han encontrado 5.000 mil cadáveres pero estas cifras pueden aumentar.
Sendai ha recuperado parcialmente la electricidad, pero persiste por cuarto día consecutivo, la falta de agua. Es increíble que esta región haya resistido un terremoto de 8,9, esto es debido a que sus edificios anteriores al terremoto de 1978, fueron construidos con las mejores técnicas antisísmicas. Sin embargo, la costa de Sendai ha sido devastada por el tsunami que arraso literalmente todo lo que se encontró a su paso, anegando los campos de cultivos que están tierra adentro.
Al Norte, en Minami Sanriku, ha desaparecido la mitad de la población, unos 18.000 mil habitantes y la esperanza de encontrar más personas con vida es cada vez más escasa.
Durante esta gran tragedia que ha padecido estos días el pueblo japones y continúa padeciendo, toda la ciudadanía da un ejemplo de civismo único. Los japoneses, personas con un gran sentido del orden, silenciosos y perseverantes hacen colas para abastecerse de víveres y combustible. No hay apenas saqueos y el sector comercial no ha subido los precios. Los japoneses están acostumbrados, si se puede decir así, quizás se podría calificar como resignados, al azote de la naturaleza desde hace muchísimos años.
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