Seguro que hoy la crónica principal de este blog podía haber sido otra noticia pero como mujer y como ser humano que quiere hacer un homenaje a personas del género femenino, que han luchado durante la historia por la equiparación de derechos, vamos a dedicar la información al tema.
El Día Internacional de la Mujer originalmente llamado Día Internacional a la Mujer Trabajadora, (eso hemos ganado) hoy una gran mujer muy cercana a mi, era esto lo que decía (ha caído la palabra; trabajadoras) y ciertamente en la actualidad no se reivindica el derecho al trabajo (en la mayoría de los continentes), sino el derecho a una vida digna y respetuosa con el género femenino.
El 8 de marzo en nuestros días está reconocido por una institución tan importante como la ONU. Pero mirando hacia atrás podemos ver los acontecimientos que han ido sucediendo durante la historia en las distintas sociedades.
A modo de información general el 25 de marzo de 1911, más de 140 trabajadoras murieron en un trágico suceso en la fabrica de Triangle de la ciudad de Nueva York. Suceso que se podría haber evitado. Este acontecimiento tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de Estados Unidos y en las posteriores celebraciones del Día Internacional de la Mujer, haciendo referencia a las condiciones laborales de las mujeres fallecidas que condujeron al desastre.
En la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunidas en Copenhague proclamaban el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Un par de años después, en 1913 se celebraban mítines alrededor de este tema. En 1914 en Europa el Movimiento en pro de la paz , vísperas de la primera Guerra Mundial, continuo celebrando dicho día, menos Rusia. En 1917 tras la abdicación del Zar de Rusia este país se unió al 8 de marzo como celebración del Día Internacional de la Mujer.
Durante, estos periodos las mujeres consiguieron pequeños y grandes logros, el sufragio universal, el derecho a la separación o divorcio matrimonial, el derecho a la emancipación, el derecho a estudios superiores, la integración laboral en terrenos reservados sólo a los hombres, una independencia económica, el respecto de las instituciones, el derecho a ser oídas y tener representación social y el más importante el derecho de actuación y la libertad de pensamiento. Y tras tales logros y sucesos quedaron innumerables nombres de mujeres de toda clase social y nivel intelectual, nuestras heroínas en el silencio del poderoso, la figura machista.
No obstante, todavía nos queda mucho camino que andar, en unos países más que en otros, el respecto conyugal, el reparto de tareas domesticas, la implicación del hombre en las obligaciones con los hijos, tener las mismas oportunidades laborales a la hora de condiciones como ascensos y sueldos, la abolición de la violencia de género, sexual, política y de discriminación producida por creencias radicales de índole religioso, etc.
Hoy, 8 de marzo de 2011 se debe seguir luchando más que por la igualdad por la equidad (justicia natural) entre hombres y mujeres, dado que ambos géneros son seres vivos y personas humanas, hay que sobrepasar la barrera de las diferencias por que nadie es idéntico como persona a otra, pero todos debemos ser idénticos en derechos y deberes. Gracias a todas las abuelas, madres, esposa, trabajadoras, hijas, mujeres en general que resisten los avatares de una sociedad todavía imperialista con ellas.
Como se suele decir, “vale más la tenacidad que la inteligencia” sin por ello dar por entendido que no disponemos de ésta.
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